Los alumnos se preocupan y encienden las alarmas académicas cuando tienen el "agua al cuello", es decir cuando pasar la asignatura depende de un examen final, en estos casos uno de los elementos que se debe trabajar al alumno es la ansiedad, por ello un docente debe tener formación en el área psicológica para poder atender este elemento que sin lugar a dudas atenta contra el éxito del estudiante. En mis anécdotas se encuentra el haber asesorado a una chica que estaba cruda y super cruda en ciertos contenidos matemáticos, desesperada por depender de un examen de reparación y luego de mis recomendaciones, pasó su examen con veinte puntos sobre veinte.
Lo importante antes de abordar estas situaciones académicas no deseables - ni por el alumno, ni por el asesor académico- es delimitar los contenidos a evaluar, revisar la estrategia académica utilizada por el docente de la cátedra, revisar y analizar las evaluaciones anteriores realizadas por el docente de la cátedra, evaluar el tiempo que se tiene previo a la aplicación de la prueba final o de reparación y por último y no menos importante evaluar los fundamentos matemáticos que tiene el alumno.
Hecho lo anteriormente señalado, se planifica un plan de formación para el logro del objetivo, donde las ganas y el trabajo sincero del alumno juega un papel fundamental en el logro de lo planificado, sin embargo, repito esas son situaciones no deseadas por las partes dado que se puede lograr ser promovido en la asignatura, pero lo más seguro es que esos aprendizajes sean olvidados a muy corto plazo porque no se vuelven significativos.