Últimamente se ha hecho común que muchas personas supongan padecer depresión y ansiedad, sin embargo, para diagnosticar estos trastornos es indispensable un proceso de evaluación que de cuenta de la calidad del funcionamiento del sistema endocrino y el conocimiento del contexto en el cual se ha estructurado la personalidad.
No se puede llamar "ansiedad" al hecho de poseer un carácter débil que no permite la toma de decisiones acertadas frente a las circunstancias adversas o críticas y, por ende, facilita la manipulación por parte de otras personas.
La ansiedad y la depresión implican alteraciones a nivel de la estructura fisiológica y no sólo la incapacidad de hacer frente a las situaciones que ponen en jaque el falso equilibrio de vida. Para ello, el psicólogo ha de poseer habilidades altas para analizar las pruebas y el lenguaje no verbal que facilite conocer la información que en muchas ocasiones, el paciente mismo desconoce.
En mi experiencia profesional he recibido pacientes con diagnósticos de trastorno de ansiedad sin que se les haya aplicado prueba alguna, sólo "a ojo" y después de una "consulta" de pocos minutos. Esto ha llevado a que nuestra profesión no sea tomada en serio por la sociedad puesto que suelen decir que la Psicología es una cuestión de sentido común y cualquiera puede dar consejos como lo hace un psicólogo.
¿Qué pruebas conocen y dominan en su diaria labor? Porque, bastantes de los que conozco aplican por decir que hicieron pruebas, pero carecen de la habilidad para extraer información valiosa y confiable de éstas.
Por ética profesional no se deben establecer diagnósticos sin contar con las herramientas suficientes de valoración, de hecho, debe contarse siempre con estudios endocrinológicos que sustenten la valoración interal. Recuerden que nuestra conducta es el resultado, no sólo de lo que vivimos en los primeros años, sino de aquello de lo que nos alimentamos porque son las hormonas las que llevan la información del sistema nervioso central al periférico... y si esta información no se transmite de la manera correcta, entonces la conducta se verá alterada.
Es más, del sistema endocrino depende, en gran medida, la calidad del sueño, y de la calidad del sueño depende, también en gran medida, la salud mental. Por esto, antes de establecer un diagnóstico se debe hacer el proceso adecuado para sustentarlo en bases científicas y no solo al libre albedrío de la subjetividad de cada profesional. Esto porque no es ético rotular a una persona con un trastorno que no se posee... y aún menos, medicarlo sin tener el permiso ético para ello.