lengua y tecnología, tecnología y lengua.

lengua y tecnología, tecnología y lengua. Las dos caras de una moneda, el camino de ida y vuelta hacia una realidad a la que el Instituto Cervantes no solo no es ajeno, sino a la que que desde mediados de los años 90 le ha hecho frente para estar en cabeza de los desarrollos que las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) comenzaban entonces a apuntar.

Hoy es ya una realidad, pues al fin y al cabo las máquinas hablan entre ellas, así que de una vez por todas habrá que enseñarlas a hablar español, y el ser humano también, por qué no, habrá de aprender el lenguaje de las máquinas... para no ser esclavo de ellas.

Hoy día nos encontramos en un momento en el que las nuevas tecnologías son prácticamente imprescindibles en nuestra vida diaria. El smartphone se ha convertido en una extensión de nuestra mano y en una herramienta más de trabajo sin la cual es muy difícil comunicarse. Usamos los ordenadores e Internet para la mayor parte de los servicios que prestamos en las empresas; nos comunicamos y mantenemos relaciones sociales a través de estos mismos medios; accedemos a noticias e información de actualidad en cualquier lugar del mundo donde nos encontremos…y así un largo etc. Y por supuesto se han convertido en una buena manera de aprendizaje tanto general como en el mundo de los idiomas en especial.

Los niños desde pequeños ya cuentan con estímulos visuales y cognitivos potenciados por las nuevas tecnologías que fomentan una mayor actividad cerebral y una mayor independencia. Por supuesto y como siempre, esto les beneficia cuando se les ofrece en su justa medida. Una excesiva dependencia de estas tecnologías puede llegar a aislar a un niño, estimularlo en exceso de manera que esté en un estado constante de nerviosismo o incluso crear ansiedad.

Pero no olvidemos que si hacemos buen uso de estos medios a edades tempranas puede ser una potente arma de aprendizaje que fomente el aprendizaje de otros idiomas.