Para aprender cualquier cosa en la vida, es profundamente importante desarrollar una pasión por el tema en cuestion. En mis clases de Español, a niños hiperactivos, en un colegio Montessori, fue todo un reto captar su atención. Recordé entonces, que en mi infancia también tuve problemas con la quietud y el silencio. Entonces busqué en mí, lo que me hubiera gustado encontrar en una clase y en la forma de enseñar de un maestro. Y fue así como diseñé unas clases divertidas, en las que incetivé a mis alumnos estimulando sus sentidos: oido, gusto, tacto, etc. Los dulces nunca faltaban, ni mucho menos música estratégica. Pues estos elementos daban vida a las clases y a las ganas de leer y escribir de los niños.
Explorando los video juegos en tendencia, las novelas gráficas y el material audiovisual ideal, he logrado que mis alumnos desarrollen, interesantes producciones literarias. Así que, mis clases van fluyendo junto al alumno, a su ritmo particular. Pues creo firmemente que todos tenemos procesos de aprendizaje y de creatividad diferentes, por lo que es fundamental, que el maestro vaya al ritmo de cada alumno, entendiendolo como individuo, más no imponiendo algo, ante una masa estudiantil, reprimida y obligada.
Qué error tan enorme cometemos al reprimir a un niño, que por naturaleza humana es hiperactivo ¿Porqué no sacar lo mejor de él? De la hiperactividad se pueden explotar cosas maravillosas. De modo que en mis clases, lo último que sentirán es sueño o aburrimiento. El español es una lengua fascinante y espero poder seguir transmitiendo esto que siento cuando leo un libro o escribo algo y lograr que otros lo sientan así o incluso en mayor medida.