Valores que siguen vigentes (aunque a veces no lo parezca)

A lo largo de los años que he estado enseñando inglés -a veces con mayor éxito que otras- he reconocido en las personas que querían mejorar su nivel de pronunciación y fluidez o querían aprender desde cero, un denominador común que se ha ido repitiendo como una secuencia matemática.

Tal es la gratitud. Dicha virtud, comúnmente denostada por algunas personas tendentes al orgullo y la soberbia, es la nota familiar y común que he podido ver en todos los alumnos a los que he dado clase durante mi carrera. Y es que se trata de una relación que va más allá de lo meramente contractual, pues acaecen diversos factores que todo profesional debería tener en cuenta para lograr el sentimiento de gratitud de los que quieren aprender.

Los principales son: motivación, seguridad y confianza, ilusión, organización, saber comunicar y llegar al otro, y paciencia. El cultivo de tales cualidades no devienen de la noche a la mañana ni por arte de la mas extraordinaria de las magias, sino que se trata de un camino no necesariamente tortuoso, pero sí exigente y desafiante, pues muy pocos son los que de manera natural albergan tantas cualidades y tan buenas desde el día en que nacieron.

Se requiere un trabajo interior constante, concienzudo y y comsciente para comseguirlas. Solamente alcanzando dichas cualidades que deberia poseer todo buen profesional que se precie, podremos ser objeto de una de las mayores virtudes, si bien infravalorada en estos tiempos, del ser humano: la gratitud o agradecimiento. Cultivemos pues los factores previamente mencionados si queremos obtener un resultado exitoso. Así de simple, así de cierto.