Soy profesor de filosofía y desde hace más de una década ofrezco clases particulares a estudiantes de distintos niveles y trayectorias. Mi forma de enseñar se basa en un trato cercano, paciente y respetuoso, con la convicción de que cada persona aprende de manera distinta. Por eso, mi trabajo consiste en acompañar a cada estudiante según sus intereses, dificultades y ritmo de aprendizaje, creando...
Soy profesor de filosofía y desde hace más de una década ofrezco clases particulares a estudiantes de distintos niveles y trayectorias. Mi forma de enseñar se basa en un trato cercano, paciente y respetuoso, con la convicción de que cada persona aprende de manera distinta. Por eso, mi trabajo consiste en acompañar a cada estudiante según sus intereses, dificultades y ritmo de aprendizaje, creando un espacio donde pensar no sea una obligación, sino una posibilidad abierta.
Concibo la filosofía no como una transmisión mecánica de contenidos, sino como un ejercicio vivo de reflexión, diálogo y autoconocimiento. Mi formación se centra en la filosofía clásica y moderna, con especial énfasis en la ética, la antropología filosófica y la historia de la filosofía. Al mismo tiempo, trabajo con autores contemporáneos y establezco cruces con la literatura, el cine y los problemas actuales, porque considero que la filosofía solo cobra sentido cuando se conecta con la experiencia cotidiana. En mis clases, Platón, Aristóteles, Descartes o Kant dialogan con inquietudes actuales como la identidad, la ansiedad, el sentido de la vida o la responsabilidad personal.
Cada clase se adapta a los objetivos concretos del alumno: preparación para exámenes, apoyo universitario, redacción de ensayos, comprensión de textos complejos o simplemente el deseo de pensar con mayor claridad. Doy especial importancia a la lectura guiada, al análisis conceptual y al desarrollo de una escritura clara y argumentativa.
Quienes toman clase conmigo suelen destacar mi capacidad para explicar ideas complejas de manera sencilla, sin perder rigor, y mi habilidad para generar un espacio de confianza donde es posible preguntar, equivocarse y pensar sin miedo. Para mí, enseñar filosofía no es solo enseñar a responder preguntas, sino, sobre todo, aprender a formularlas mejor y sostenerlas con honestidad intelectual.
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