Soy docente con más de cinco años de experiencia en la enseñanza de las humanidades, la filosofía y el pensamiento crítico. A lo largo de mi trayectoria he trabajado con estudiantes de distintas edades, contextos sociales, trayectorias educativas y niveles académicos, lo que me ha permitido construir una metodología flexible, cercana y rigurosa, capaz de adaptarse a las necesidades de cada proces...
Soy docente con más de cinco años de experiencia en la enseñanza de las humanidades, la filosofía y el pensamiento crítico. A lo largo de mi trayectoria he trabajado con estudiantes de distintas edades, contextos sociales, trayectorias educativas y niveles académicos, lo que me ha permitido construir una metodología flexible, cercana y rigurosa, capaz de adaptarse a las necesidades de cada proceso formativo.
Mis clases parten de una convicción central: las humanidades no son un contenido abstracto o meramente académico, sino una forma de comprender la vida, la sociedad y la experiencia humana. Por eso, abordo la filosofía, la literatura, la historia de las ideas y el pensamiento crítico como saberes vivos, en permanente diálogo con nuestra realidad social, política, cultural e individual.
La metodología de trabajo se basa en el aprendizaje por problemas y en el seminario colaborativo. Esto significa que cada clase se construye a partir de preguntas, situaciones concretas, textos, debates y ejercicios de interpretación. El estudiante no ocupa un lugar pasivo: participa, pregunta, argumenta, contrasta ideas y se convierte en agente activo en la construcción de su propio pensamiento. Toda clase inicia con un análisis de caso, que procura entablar situar y direccionar la discusión en torno al problema, y a partir de dicho recorrido se le propone al estudiante un proyecto investigativo que sirva como recopilación experiencial. Alguno de los beneficios que reciben los estudiantes son, mejorar su comprensión lectora, aprender a argumentar, escribir mejor, preparar ensayos, desarrollar pensamiento crítico, interpretar textos complejos o usar la filosofía como herramienta de reflexión personal.
El enfoque pedagógico se inspira en el método hermenéutico-fenomenológico, es decir, en una forma de comprensión que busca interpretar los problemas desde su complejidad, atendiendo tanto a los conceptos como a la experiencia concreta de quien aprende. No se trata solo de memorizar autores o teorías, sino de comprender cómo esas ideas pueden ayudarnos a leer mejor el mundo y a pensarnos con mayor profundidad.
Además de mi experiencia como docente y filósofo, he trabajado la filosofía como una herramienta para la vida. Esta perspectiva busca que el estudiante pueda reconocerse en las grandes preguntas que han acompañado a la humanidad: cómo vivir, cómo decidir, cómo afrontar el dolor, cómo construir sentido, cómo relacionarnos con los demás y cómo comprendernos a nosotros mismos.
Desde esta mirada, la filosofía puede convertirse en una práctica de orientación personal y crítica. Cuando logramos establecer una relación más coherente entre lo que sentimos, pensamos y hacemos, muchas de las inquietudes que nos atraviesan encuentran una vía más sana para ser comprendidas, elaboradas y transformadas. Por eso, mis clases no solo buscan transmitir conocimiento, sino acompañar procesos de reflexión profunda, autonomía intelectual y construcción de una voz propia.
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