Mis clases combinan teoría y práctica, creo que se aprende haciendo, con las manos, poniendo en juego el cuerpo y la intuición tanto como el intelecto. Uso mucho las imágenes y los referentes artísticos y arquitectónicos —cine, obras de arte, escultura, música y literatura— como puntos de partida para crear. Trabajo con metodologías como el método Sherlock Holmes (observación atenta de los detall...
Mis clases combinan teoría y práctica, creo que se aprende haciendo, con las manos, poniendo en juego el cuerpo y la intuición tanto como el intelecto. Uso mucho las imágenes y los referentes artísticos y arquitectónicos —cine, obras de arte, escultura, música y literatura— como puntos de partida para crear. Trabajo con metodologías como el método Sherlock Holmes (observación atenta de los detalles), el método de Aby Warburg (asociación libre de imágenes para construir pensamiento visual) y el cadáver exquisito (creación colectiva y azarosa), buscando que mis estudiantes desarrollen su propio lenguaje a través de la exploración y el juego.
Para mí, la creatividad es un músculo: se entrena y mejora con la práctica. Por eso el error no es un obstáculo, sino una oportunidad real para crear y construir.
También creo en la importancia de la teoría y la historia. Podemos desarrollar sensibilidad y pensamiento crítico, aprendiendo a mirar el pasado y referentes de otras fuentes artísticas, para construir una postura propia y sólida. El conocimiento se construye sobre conocimiento previo, y por eso me interesa que mis estudiantes aprendan a mirar los saberes locales y tradicionales —los oficios, las memorias colectivas, el territorio— como fuente legítima de conocimiento para imaginar y construir el futuro.
Mis clases buscan ese equilibrio: rigor y libertad, historia y experimentación, técnica y sensibilidad.
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