Mi metodología es súper activa, flexible y muy basada en la empatía. No me gustar dar muchas cátedra desde un pedestal; me gustar estar a tu mismo nivel, en el piso con ellos.
Me gusta planear pensando en el juego, la lúdica y en cómo los niños procesan sus emociones. Si una actividad implica moverse, pintar o dramatizar, ¡allí me meto yo también!. Intento que las rutinas sean claras porque sé qu...
Mi metodología es súper activa, flexible y muy basada en la empatía. No me gustar dar muchas cátedra desde un pedestal; me gustar estar a tu mismo nivel, en el piso con ellos.
Me gusta planear pensando en el juego, la lúdica y en cómo los niños procesan sus emociones. Si una actividad implica moverse, pintar o dramatizar, ¡allí me meto yo también!. Intento que las rutinas sean claras porque sé que les da seguridad a los niños, pero siempre busco que el juego sea el hilo conductor para que aprendan a autorregularse y a convivir.
Mis dinámicas se basan en:
?Asambleas y círculos de palabra: Empecemos el día sentados juntos. Nos miramos a los ojos, validamos cómo nos sentimos hoy y planeamos el día. Para mí, el desarrollo socioemocional va primero que la teoría.
?Retos y experiencias significativas: Menos hojas de trabajo aburridas y más retos prácticos. Si vamos a investigar algo, nos convertimos en detectives.
Si te soy sincera, mi experiencia se resume en mucha teoría de la universidad que choca con la hermosa y realidad del salón de clases.
Un día tras otro supone un gran aumento de la energía: con manchas de pintura o de pegamento en la ropa, pero la satisfacción de ver a un niño/a regular una pataleta a través de una estrategia de juego que hemos concebido juntos/as es enorme.
En fin... estoy en esa etapa donde sigo aprendiendo a ser profe, equivocándome, celebrando los pequeños logros y construyendo mi propio estilo pedagógico día a día.
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