En mis clases busco que el aprendizaje sea claro, tranquilo y totalmente adaptado a cada estudiante. Me gusta trabajar con el mismo libro, guía o material que el alumno recibe en sus clases, porque eso permite mantener coherencia con su programa académico y evitar confusiones. Además, facilita que el estudiante relacione lo que ve conmigo con lo que ve en su institución, haciendo que el proceso s...
En mis clases busco que el aprendizaje sea claro, tranquilo y totalmente adaptado a cada estudiante. Me gusta trabajar con el mismo libro, guía o material que el alumno recibe en sus clases, porque eso permite mantener coherencia con su programa académico y evitar confusiones. Además, facilita que el estudiante relacione lo que ve conmigo con lo que ve en su institución, haciendo que el proceso sea mucho más fluido.
Mi enfoque siempre empieza por entender las bases: qué sabe el estudiante, qué le genera dudas y cuáles son los conceptos que debe reforzar. Creo firmemente que cuando lo fundamental está claro, los demás temas dejan de verse imposibles y se vuelven mucho más manejables. Por eso me tomo el tiempo de explicar con calma, usando ejemplos simples antes de pasar a problemas más avanzados.
Aunque estoy empezando a dar clases de manera formal, he ayudado durante años a compañeros y amigos, lo que me ha permitido desarrollar una metodología práctica: revisamos un poco de teoría —solo lo necesario para entender el concepto— y luego resolvemos uno o dos ejercicios clave. A partir de ahí, avanzamos gradualmente, subiendo el nivel según la comodidad y el ritmo del estudiante.
Si noto que algo no está quedando claro, busco otra forma de explicarlo, cambiamos el enfoque, hacemos más ejercicios o retomamos ideas previas. Mi meta no es que el estudiante memorice, sino que realmente comprenda, gane confianza y pueda enfrentarse a nuevos problemas sin sentirse perdido.
Quiero que mis clases sean un espacio donde preguntar sea normal, donde no haya presión y donde cada sesión aporte claridad y seguridad.
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